Ponemos las yemas en un cuenco y batirlas con ayuda de una batidora de varillas hasta que tripliquen su volumen.
Seguidamente, añadimos la ralladura de naranja y batimos para que se mezcle.
A continuación añadimos poco a poco el aceite y el zumo de naranja y batimos hasta que se integre y tengamos una mezcla esponjosa. Cuando la tengamos lista la dejamos a un lado mientras preparamos el siguiente paso.
Por otro lado, batir las claras, cuando empiecen a espumar, añadimos el cremor tártaro y seguimos batiendo. El cremor tártaro es un estabilizante, que nos ayudará a que nuestras claras monten bien y no se bajen. Pero si no tenéis, podéis añadir unas gotas de limón o de vinagre blanco.
Cuando las claras estén a punto de nueve, sin dejar de batir, vamos a ir añadiendo el azúcar poco a poco y seguiremos batiendo hasta que consigamos un merengue firme.
Ahora mezclamos la harina junto con los polvos para hornear, y ya tenemos listos los tres pasos siguientes. Por un lado tenemos las yemas montadas, el merengue y la harina.
Seguidamente vamos a ir añadiendo un poco de harina a las yemas y con ayuda de una cuchara mezcladora, vamos a ir removiendo con movimientos envolventes.
Una vez integrada la harina, añadiremos un poco de merengue y volveremos a mezclar con movimientos envolventes. Haremos este mismo proceso hasta haber incorporado la harina y el merengue.
Ahora engrasamos un molde de 18 cm y con el horno caliente a 175º C, volcamos la mezcla, la alisamos con una espátula y la vamos a hornear durante 1 h. Os aconsejo que miréis mis 10 trucos para un bizcocho esponjoso, antes de hornear.
Una vez horneado, lo desmoldamos con cuidado y lo dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.
ET VOILÀ…ya sabéis como hacer bizcocho de naranja fácil y esponjoso.